Después de dos trimestres básicamente teóricos, es hora de pasar a la parte práctica. El Digital Storytelling es un proyecto que ya realicé el año pasado, así que tengo bastante confianza en cuanto a la parte más práctica (búsqueda de material para el vídeo, montaje, etc.) debido a los conocimientos que adquirí entonces. Aunque me parece una idea interesante, es cierto que me cuesta bastante trabajar en ella, ya que soy una persona muy reservada y no me gusta hablar de mis cosas personales, de mis sentimientos (que, al fin y al cabo, es lo que hay que hacer).
El primer paso -además de conocer un poco cómo se iría desarrollando lo que queda de curso- fue escoger la historia que queríamos contar y exponerla ante la clase de forma general. Yo he escogido el mismo tema del que hablé el año pasado (lo que significó para mí la muerte de mi mejor amigo), pero me doy cuenta de que el resultado no está siendo el mismo, ya que ha pasado un tiempo y el enfoque es algo distinto.
Poco después de escoger la historia realizamos un taller de evocación de recuerdos para ayudarnos a escribir nuestro guión. El curso pasado no asistí a este taller, así que me ha resultado muy útil a la hora de despertar viejas emociones, aunque también me ha resultado difícil hablar del tema.
Ahora toca reescribir el guión hasta llegar a la versión final, que utilizaremos para realizar el storyboard y, finalmente, el video.
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